Casa 81, estudio TAM Fusión del entorno, el interior y el exterior.
Ficha técnica:
Obra:Casa 81
Arquitecto/Estudio:TAM (Taller de Arquitectura Marplatense) / Guillermo Elgart
Ubicación:Barrio Las Prunas, Mar del Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Año de Proyecto/Construcción:2019
Superficie Construida:170 m²
Programa:Vivienda Unifamiliar de uso permanente/vacacional
El Objeto y el Flujo en la Arquitectura Contemporánea
El análisis del interiorismo, entendido como una disciplina que atraviesa y completa la arquitectura, nos exige ir más allá del mueble individual para considerar el objeto arquitectónico total como el soporte físico que contiene la cultura y la cosmovisión de una sociedad. La Casa 81, en un entorno boscoso de Mar del Plata, se erige como una potente muestra de hibridación contemporánea, donde la fusión se da entre lo construido y lo natural, entre la materialidad y el modo de habitar. Siguiendo la premisa de Néstor García Canclini, esta estructura es un soporte físico cuya configuración y elementos manifiestan las negociaciones y los intercambios entre el cuerpo, el espacio y la memoria del lugar.
Estrategia de Inclusión Geográfica
La concepción de la casa parte de una obligada relación con su ubicación geográfica y el contexto preexistente: un denso bosque de eucaliptos. La arquitectura se convierte en una estrategia de evitación y adaptación, utilizando un relevamiento 3D para trazar la planta solo en los vacíos entre los árboles. Esta acción define la primera gran función del proyecto: mediar entre el habitante y el ecosistema sin destruirlo.
El elemento dominante es una cáscara monolítica, un único plano de cubierta y estructura que atrapa el espacio y lo organiza. Este plano, con su tratamiento escalonado y rampante, dota al espacio de una función dinámica. La casa no solo es un refugio, sino una promenade donde el habitar se entiende como un recorrido continuo . Se usaba para ser recorrido y experimentado, no solo ocupado). La influencia de esta función en el proceso es fundamental. El diseño no se basa en una planta estática, sino en una sección en movimiento, un proceso que prioriza la experiencia espacial sobre la distribución tradicional.
Interiorismo: Estructura, Materialidad y visión Despojada
El interiorismo de la Casa 81 se caracteriza por la ausencia de un límite estricto entre las incumbencias arquitectónicas y el diseño interior. La propia estructura de hormigón desnudo pasa a ser el elemento decorativo y funcional central, un claro ejemplo de cómo la materialidad responde al entorno, actuando con una paleta neutra que realza la intensidad cromática del bosque circundante.
Los objetos que realmente completan la arquitectura son los muebles fijos integrados y los grandes paños vidriados. Su función principal es generar fluidez espacial y multiplicar las fugas visuales. Podemos trazar en esta evidencia una reminiscencia a cosmovisión inmaterial post-colonización ¿Qué aspectos nos sirven de análisis? Que valora la transparencia, la conexión sensorial con la naturaleza y la vida en un esquema familiar menos jerárquico. Los muros divisorios y el objeto de exhibiciónhan sido sustituidos por la continuidad y la luz, un cambio impulsado por las lógicas productivas y estéticas del movimiento moderno.
La hibridación es palpable en la fusión de tipologías: la casa se hibrida con el paseo, y el interior con el exterior, diluyendo la noción de umbral. Los espacios, con su planta libre y su carencia de rigidez funcional, referencian un modo de habitar flexible e informal, donde la costumbre diaria se centra en la interacción comunitaria y el goce del entorno natural. Finalmente, el gran paño de vidrio resiste al cambio, manteniendo su esencia funcional como mediador visual, aunque su escala y papel estructural lo transforman en un componente esencial del sistema arquitectónico mismo.
La Casa 81 de TAM es un documento material que narra la cosmovisión del flujo en la arquitectura contemporánea latinoamericana. La definición de su interiorismo reside en la negación de la acumulación y la afirmación de la experiencia espacial como principal objeto de valor. Esta obra subraya que el interiorismo es parte de una red mayor donde su campo de acción se solapa con el arquitectónico, utilizando la materialidad (el hormigón, el vidrio, la forma) como el soporte innegable para la manifestación de lo inmaterial: una nueva identidad, un nuevo modo de habitar y una memoria que prioriza la naturaleza.
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